¿Por qué un profesor de idiomas NO es un traductor?

¿Cuáles son las diferencias entre el intérprete, el traductor y el profesor de idiomas? Todos tienen cualidades y especialidades diferentes. Por esto es importante aclarar qué experiencia y habilidades deben tener en el momento de traducir o interpretar… y en el caso de los profesores, enseñar.

Hablar un idioma no es lo único que se necesita para ser un buen traductor o intérprete. Aquí te decimos por qué.

El intérprete centra su trabajo en la oratoria, transmite el mensaje oral escuchado en un idioma y lo traduce a otro ya sea a través de la interpretación simultánea, interpretación consecutiva o la interpretación susurrada (chuchotage).

Los intérpretes cuentan con un conocimiento exhaustivo de la lengua de origen y la lengua destino, deben poseer una gran capacidad de adaptación, intuición y reacción para poder interpretar lo que está escuchando en tiempo real. Gozan de una gran memoria, mucha concentración, no se pueden distraer, son muy ágiles mentalmente, pocas veces se equivocan; pero si lo hacen deben saber tomar la decisión de corregir en segundos.  Los intérpretes están muy entrenados para un buen control y manejo de la voz, articulación y respiración  ya que la percepción del habla y la producción no ocurren en el mismo idioma pero sí al mismo tiempo.

A diferencia del traductor el intérprete trabaja ante el público, es observado por grandes o pequeñas audiencias, es muy admirado por su trabajo.  Al igual que el traductor deben ser precisos, pero prevalece el mensaje general  sobre el uso exacto de una palabra específica. Deben conocer el tema sobre el cual van a interpretar y tienen a su favor un vocabulario extenso en los diferentes idiomas que interpretan.

El traductor  trabaja sobre líneas, centra su trabajo en la escritura, está en la capacidad de poder traducir documentos oficiales con terminología muy técnica y de una manera fidedigna. Escribe de forma impecable y con palabras precisas el texto, tiene un conocimiento extenso de los idiomas que maneja.

El trabajo del traductor es solitario, salvo algunas veces cuando se traduce material amplio que trabajará de la mano con otros traductores y/o editores, el traductor debe tener una gran capacidad de redacción al tener que manipular muchos textos y de todas las áreas posibles. La ortografía, puntuación, gramática y expresión fluida es una de las características que acompañan sus textos. Los mejores amigos del traductor siempre serán los diccionarios y entre más especializados sean mucho mejor.

Después de años de experiencia se presentan a diferentes exámenes que los certifican como traductores oficiales, en Colombia es certificado por la Universidad Nacional.

Tantos los intérpretes como los traductores tienen un pregrado en diversas profesiones como idiomas, política, economía, antropología, artes, literatura entre otras. Manejan el idioma al que traducen con gran dominio y alta competencia para luego pasar por la maestría en traducción donde se les  capacita en teoría de la traducción, teoría de la interpretación, lexicología, ortografía, redacción, uso correcto de la lengua, retórica y estilística,  análisis del discurso, socio lingüística, comunicación intercultural. Además deben poseer un amplio conocimiento de la cultura de las lenguas desde y hacia las que traducen y sus variantes. Incluso los gestos y el lenguaje del cuerpo son muy importantes ya que hacen parte de la comunicación como tal.

El profesor de Idiomas  es graduado en pedagogía,  está muy bien capacitado no solo en el idioma que enseña sino en el propio. Es mucho más social, provee un clima amistoso,  debe crear su propio método de enseñanza y generar motivación e interés en sus alumnos. Tiene a su favor la paciencia y espíritu colaborativo ya que comprende que todos los estudiantes no aprenden al mismo ritmo.  Será mucho más exigente cuando se encuentre preparando a un estudiante para un tema determinado, allí deberá documentarse lo suficiente para poder brindar a sus alumnos la mejor calidad de enseñanza, y que su estudiante pueda lograr desempeñarse en el idioma que ha aprendido a través de diferentes contextos.

Está claro que un pedagogo no es para nada un traductor o interprete: el profesor transmite a sus alumnos con metodologías especiales las herramientas de comunicación de un idioma extranjero.

El traductor o intérprete no le basta solo con conocer a la perfección el idioma extranjero, debe conocer intachablemente la lengua materna además de tener amplios conocimientos técnicos como los mencionados anteriormente. Por eso, es de suma importancia dejar la interpretación o traducción de un idioma al especialista en este campo.

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